Hay pequeños gestos que pueden generar grandes cambios. Por eso, junto a un equipo de voluntarios/as de Goodera, visitamos distintas instituciones educativas de la comunidad de Río Viejo, en Santiago del Estero, para realizar una jornada educativa y recreativa enfocada en el cuidado del agua y del medio ambiente.
La propuesta estuvo pensada para que niños/as y sus familias aprendieran a través del juego. Comenzamos con un juego de memoria con imágenes que mostraban distintos usos del agua, lo que permitió conversar sobre la importancia de este recurso y cómo podemos cuidarlo en nuestra vida cotidiana. Luego, realizamos una serie de adivinanzas que invitaban a reflexionar sobre el agua, su cuidado y hábitos de higiene personal. Más tarde, jugamos un bingo ecológico con ilustraciones que funcionaban como disparadores para que los chicos pensaran qué pequeñas acciones pueden realizar para cuidar el ambiente: desde cerrar la canilla mientras se lavan los dientes hasta reutilizar envases o separar residuos.
Además, exploramos el uso de energías renovables. Durante la actividad, los estudiantes descubrieron distintas formas de ahorrar energía y hasta construyeron un reloj solar para observar cómo se puede medir el tiempo aprovechando la luz del sol. Para completar la experiencia, entregamos lámparas solares a cada familia: una herramienta concreta para que puedan iluminar sus espacios sin depender de la energía eléctrica, reforzando el valor del uso responsable de los recursos.
Como recuerdo de la jornada, cada participante tuvo la posibilidad de personalizar su propia taza y llevarse a casa un recuerdo único de la experiencia compartida.
La educación ambiental nace de la curiosidad y se fortalece a través de experiencias significativas. Preguntar, jugar, descubrir y entender que cada acción importa. Agradecemos profundamente a Goodera y a cada voluntario que se sumó a esta actividad. ¡Gracias por su compromiso con las comunidades rurales!